jueves, 7 de abril de 2011

Frankly, my dear, I don't give a damn.

Y cuando te veo tengo ganas de que el mundo se pare, porque sé que como antes no volverá a ser nunca, pero me gusta sentir que estás cerca, que puedo estar contigo sin sentirme mal por ello, que no tengo que preocuparme de ser quien no soy, puedo ser quien yo quiera. Que aunque te tenga al lado, siempre estaré muy lejos de lo que tú buscas, pero me da igual, me basta con que me quieras como soy, me aceptes, con que podamos pasar un buen rato juntos como amigos, reirnos, fingir un poco y darnos la vuelta. ¿Sabes? Cada una de esas palabras que cruzamos, de las risas que te provoco con cualquiera de mis tonterías, para mí son un mundo.

Estaba aprendiendo a querer sólo a quien me quiere, pero tú has sido la excepción. Porque no eres lo que todas quieren, no eres el sueño de cualquiera, pero eres el que a mi más loca me vuelve y me saca de mis casillas, para bien y para mal. Porque hay días en los que te odio por no poder dejar de quererte, hay días en los que te quiero por mucho que intente odiarte. 
Tal vez no lo veas como yo, pero a mi me encanta que esto no terminase mal, al menos por tu parte. Sí, es verdad que yo todavía te echo de menos, y no sabes cuánto, pero me conformo con que me sonrías cada día, con saber que no me odias, que de una o de otra manera, sigo siendo una parte de tu rutina. Está claro, contigo nunca volveré a llegar a ese punto de perfección, no volveré a rozar los mejores besos que he probado, lo sé, pero lo tengo más que asumido.
Ya sé que no eres perfecto, ni si quiera lo pareces, pero yo no quiero a alguien perfecto, yo quiero a alguien de quien me gusten incluso sus defectos, y sí, acertaste, ese eres tú.

C.L.A :/

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